LA LEY DE LOS INSTINTOS

LA LEY DE LOS INSTINTOS He respetado el statu quo tanto como me lo ha permitido mi libre empresa. Mientras la muchacha ha permanecido sentada más de cuatro años en clases, comiendo los mismos alpistes y escuchando las repetidas cantaletas de siempre. Mientras otros aprenden a guiarse por la ley de los instintos de manera diversa, reclamando solamente la espesura del anonimato, sin la tradicional pedantería de integrar motivos particulares a la vida social. Es tradicional la pedantería hasta en el sentido común, en la razón sana. Tengo fe en lo absurdo, en la caída de la letra p de la palabra salmo (psalmo), salterio (psalterio). ¿Porqué no en pseudo, psicología y psicosis? Son ociosas las grafías. Del intelecto hacia la intuición, las ubres henchidas que se han entibiado. La ignorancia es una maestra indiscutible, dominada por las virtudes tontas más elementales. ¿Qué es el pudor? Vergüenza, recato, timidez. O lo que quiera el impúd...