Puro escaparate y apariencias




La función cultural de la mayoría de los artistas y escritores que han emergido —con más precipitación que talento— es de escaparate y apariencia. 
A juzgar por los resultados, ha sido la eclosión del espíritu neorretórico y el cambalaje ideológico del arte como objeto de consumo-entretenimiento. 
Trasplante cultural de asepsia y manipulación que desprende la cantidad de la calidad y lo real de lo imaginario en nombre de la falsa libertad de mercado y de la propaganda embustera que no cesa en llamar poetas o pintores a quienes no lo son.

Entradas más populares de este blog

Francisco Morales en la dote cultural de nuestras miserias locales

Tijuana es el culo de San Diego

—¿Cuál es el verdadero nombre de Gabriela Mistral?